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martes, 22 de diciembre de 2009

TRATADOS HERMETICOS -- TRATADO I

TRATADOS HERMETICOS

TRATADO I

POIMANDRES

(PoimandrhV)

1

En cierta ocasión, hallándome sumido en la reflexión sobre los seres y habiéndose elevado mi pensamiento a las alturas mientras que mis sentidos corporales habían quedado atados a un sopor[1][2] semejante al que sobreviene al exceso en las comidas o a una gran fatiga corporal, me pareció que se me presentaba un ser de inconmensurable grandeza, superior a toda medida determinable, que me llamaba por mi nombre diciéndome:

“¿Qué quieres ver y qué quieres aprender y conocer por medio de tu pensamiento?”[3]

2

Y yo dije:

“Pero, ¿quién eres tú?”

“Yo, dijo, soy Poimandres, Nous[4] de la Soberanía absoluta[5]. Sé que es lo que quieres y en todo momento estoy contigo”[6].

3

Entonces respondí:

“Quiero ser instruido acerca de los seres, comprender su naturaleza y conocer a Dios. ¡Oh, cómo deseo entender!”.

El me respondió a su vez:

“Abre tu entendimiento a lo que quieres aprender y yo te instruiré”[7].

4

Pronunciadas estas palabras cambió de aspecto, y súbitamente todo se abrió ante mí y contemplé una visión sin límites, todo convertido en luz, luz serena y alegre, y al verla me enamoré de ella[8]. Y poco después descendió una oscuridad espantosa y temible[9], envuelta en tortuosas espirales, semejante en mi opinión a una serpiente[10]. Luego esta oscuridad se fue transformando en una especie de naturaleza húmeda que se agitaba de una forma inexpresable, que exhalaba un vapor parecido al que sale del fuego y emitiendo una especie de sonido, algo como un gemido indescriptible[11] [12]. Después brotó de allí un grito inarticulado, que me pareció la voz del fuego.[13] [14]

5

Entonces, surgió de la luz un Verbo santo[15] que cubrió la Naturaleza y un fuego sin mezcla se alzó sobre la naturaleza húmeda[16], elevándose hacia la región sublime; era ligero, vivo y activo al mismo tiempo; y el aire, al ser ligero, siguió al soplo ígneo[17], elevándose hasta el fuego desde la tierra y el agua, de modo que parecía colgado del fuego[18]. En cuanto a la tierra y al agua, permanecían debajo, íntimamente mezcladas, de modo que no podían distinguirse una de otra y eran agitadas sin cesar por la acción del soplo del Verbo que se oía por encima de ellas[19].

6

Entonces Poimandres dijo:

“¿Has comprendido lo que significa esta vision?”.

“Quisiera saberlo”, dije yo.

“Esta luz –dijo él- soy yo, Nous, tu Dios, aquél que existe antes que la naturaleza húmeda que surgió de la oscuridad. El Verbo luminoso surgido del Nous es el hijo de Dios”.

“Qué quieres decir”, dije yo.

“Comprende lo que quiero decir: lo que en ti ve y oye es el Verbo del Señor, y tu Nous es el Dios Padre; no están separados el uno del otro, porque la unión de ellos es la vida”[20].

“Te doy las gracias”, dije yo.

“Pues bien, pon tu atención en la luz y aprende a conocerla”.

7

Después de decir esto me miró fijamente a la cara durante mucho tiempo, mientras yo temblaba ante su aspecto. Luego, al levantar la cabeza, vi en mi Nous[21] la luz consistente en un número incalculable de Potencias, convertida en un cosmos ilimitado, mientras el fuego era rodeado por una fuerza todopoderosa, y así, sólidamente sostenido, había alcanzado su posición fija[22]. Esto es lo que yo comprendí por medio del pensamiento en esta visión, alentado por las palabras de Poimandres.

8

Como yo estaba por completo fuera de mí, me dijo nuevamente:

“Has visto en el Nous[23] la forma arquetipo, el principio anterior al comienzo sin final[24]”. Así me habló Poimandres.

“Entonces –dije yo- ¿de dónde han surgido los elementos de la naturaleza?”.

A lo cual él respondió:

“De la voluntad de Dios[25], que habiendo recibido en sí misma al Verbo y habiendo contemplado la belleza del mundo arquetípico lo imitó, modelando un mundo ordenado a partir de sus propios elementos y sus propios productos, las almas”[26].

9

Entonces, el Nous Divino, que es varón-hembra[27] y existe como vida y como luz[28], engendró[29] a partir de la palabra un segundo Nous demiurgo[30] que, siendo dios del fuego y del soplo, creó Gobernadores[31], en número de siete, que envuelven al mundo sensible con sus círculos y su gobierno se llama Destino[32].

10

Inmediatamente el Verbo de Dios se alzó por encima de los elementos[33] inferiores, hacia la pura región de la naturaleza que acababa de ser formada, y se unió al Nous demiurgo[34] –ya que era de la misma sustancia-[35] y, como consecuencia de ello, los elementos inferiores de la naturaleza fueron abandonados a sí mismos desprovistos de razón[36], para no ser más que simple materia.

11

No obstante, el Nous demiurgo, unido al Verbo, envolvió los círculos y los hizo girar con un zumbido, poniendo en marcha el movimiento circular de sus criaturas, dejándoles recorrer su curso circular desde un comienzo indeterminado hasta un término sin fin, pues comienza donde se acaba[37]. Y esta rotación de los círculos[38], por voluntad del Nous, produjo a los animales irracionales, extrayéndolos de los elementos inferiores –ya que ellos no retenían ya al Verbo junto a sí-; el aire produjo a los volátiles, y el agua a los nadadores. La tierra y el agua habían sido separadas la una de la otra, conforme a la voluntad del Nous[39], y la tierra hizo surgir de su propio seno a los animales que retenía en sí, cuadrúpedos y reptiles, bestias salvajes y animales domésticos.

12

Ahora bien, el Nous, Padre de todos los seres, que es vida y luz, engendró a un hombre semejante a él, y lo amó como su propio hijo. Pues el hombre era muy hermoso y reproducía la imagen de su Padre[40]; de modo que Dios se enamoró[41] de su propia forma y le entregó todas sus obras.

13

Pero en cuanto hubo contemplado la creación que el demiurgo había formado en el fuego[42], el hombre también quiso producir una obra. Cuando el permiso fue concedido por el Padre, entró dentro de la esfera demiúrgica, donde debía tener pleno poder, y allí percibió las obras de su hermano, y los gobernadores se enamoraron de él, y cada uno de ellos le otorgó parte de su propia magistratura[43]. Entonces, habiendo conocido su esencia y recibido una participación de su naturaleza, quiso franquear los círculos y conocer el poder del que reina por encima del fuego[44]

.

14

Entonces el hombre, que tenía pleno poder sobre el mundo de los seres mortales y los animales carentes de razón, se inclinó a mirar a través de la maquinaria de las esferas[45], quebrando por en medio su envoltura[46], y mostró a la naturaleza inferior la bella forma de Dios. Cuando ella vio que tenía en sí mismo la belleza inagotable y toda la energía de los Gobernadores unida a la forma de Dios, la Naturaleza sonrió de amor, pues había visto los rasgos de esa forma maravillosamente bella del hombre reflejados en el agua, así como su sombra sobre la tierra. Y él, habiendo visto reflejada en el agua esa figura semejante a él, presente en la naturaleza, se enamoró de ella y deseó habitar la forma sin razón. Entonces, la naturaleza, habiendo recibido en sí a su amado, lo abrazó por completo y se unieron, ya que ardían de amor.

15

Y por esta razón, el único de entre todos los seres[47] que viven sobre la tierra que es doble es el hombre[48]: mortal por su cuerpo e inmortal en cuanto Hombre esencial[49]. Y aunque él sea realmente inmortal y tenga poder sobre todas las cosas, está sujeto a la condición de los mortales, sometido como está al Destino[50]; por ello, aunque esté por encima de la maquinaria de las esferas, se ha vuelto esclavo de esa maquinaria; macho y hembra, porque procede de un padre macho-hembra[51], exento de sueño por provenir de un ser exento de sueño y, sin embargo, es vencido por el amor y por el sueño[52].

16

“¿Y después de esto, oh, mi Nous?; ¡pues también yo estoy enamorado de la palabra!”.

Entonces dijo Poimandres:

“Voy a revelarte el misterio que ha sido mantenido oculto hasta el presente. La Naturaleza, en efecto, habiéndose, por amor, unido al hombre, produjo un prodigio sorprendente: el hombre tenía en sí la naturaleza del conjunto de los siete[53], compuestos, como te dije, de fuego y aliento; la Naturaleza, incapaz de esperar, dio inmediatamente a luz a siete hombres correspondientes a las naturalezas de los siete gobernadores, machos y hembras a la vez, que se erguían hacia el cielo”.

“¡Y qué sucedió después, oh Poimandres, verdaderamente ha llegado ahora un fortísimo deseo y ardo por oírte. No te desvíes del tema!”.

Pero Poimandres dijo:

“Entonces, cállate. Pues aún no he acabado de desarrollar el primer discurso”.

“Me callo”, respondí yo.

17

Como venía diciendo, la generación de estos siete hombres se hizo de la siguiente forma: la tierra era hembra, y el agua el elemento generador; el fuego llevó las cosas a la madurez, la Naturaleza recibió del éter el soplo vital y produjo los cuerpos según la forma del hombre. En cuanto al hombre, de vida y luz que era, se transformó en alma e intelecto, la vida se transformó en alma y la luz en intelecto[54]. Y todos los seres del mundo sensible permanecieron en este estado hasta la conclusión de un período y hasta la aparición de las especies.

18

Escucha ahora esto que tu ardes por conocer.

Una vez completado aquel período, el vínculo que unía todas las cosas fue roto por voluntad de Dios. Todos los animales que, hasta aquel momento, eran macho y hembra a la vez, fueron divididos en dos al mismo tiempo que el hombre[55], y pasaron a ser los unos machos y los otros hembras. Entonces dijo Dios con palabra santa: “Creced en crecimiento y multiplicaos en multitud[56], todos vosotros que habéis sido creados, obras mías. Y que aquél que posea el intelecto se reconozca a sí mismo como inmortal[57], que sepa que la causa de la muerte es el amor[58], y que conozca todos los seres”.

19

Una vez que Dios habló así, la Providencia, por medio del Destino y de la maquinaria de las esferas, operó las uniones y estableció las generaciones, y todos los seres se multiplicaron según su especie, y aquél que se reconoció así mismo alcanzó el sumo bien entre todos, mientras que el que ha amado el cuerpo surgido del error del amor, permanece en la oscuridad, errante y sufriendo en sus sentidos[59] las cosas de la muerte[60].

20

“¿Qué inmensa falta –exclamé yo- han cometido aquéllos que permanecen en la ignorancia, para ser privados de la inmortalidad?”.

“Me parece que no has reflexionado sobre lo que has oído. ¿No te dije que prestaras atención?”.

“Yo presto atención, recuerdo, y al mismo tiempo te doy gracias”.

“Si has prestado atención, dime, ¿por qué merecen morir los que están en la muerte?”.

“Porque la fuente de donde procede el cuerpo individual es la sombría Oscuridad, de donde vino la naturaleza húmeda de la que está constituido el cuerpo en el mundo sensible, en la que sacia su sed la muerte”[61] [62].

21

“Has comprendido bien. Pero ¿por qué, como dice la palabra de Dios, ‘el que se ha conocido a si mismo va hacia sí’[63]?”.

Respondí yo:

“Porque el Padre de todas las cosas está compuesto de luz y de vida, y de él nació el hombre”.

“Dices bien: luz y vida, eso es el Dios y Padre de quien ha nacido el hombre. Si aprendes a conocerte[64] como un ser hecho de luz y de vida y aprendes que esos son los elementos que te constituyen, retornarás a la vida”.

Eso es lo que me dijo Poimandres.

“Mas dime aún, ¡Oh mi Nous!, ¿cómo alcanzaré yo la vida?. Porque Dios afirma ‘que el hombre que tenga intelecto se reconozca a sí mismo’”.

22

“¿Es que acaso no todos los hombres tienen intelecto?”

“Vigila tu lengua, amigo mío. Yo, Nous, estoy cerca de los que son santos, buenos, puros, misericordiosos, asisto a los piadosos y mi presencia es una ayuda, e inmediatamente ellos conocen todas las cosas, se vuelven propicios al Padre por la vía del amor y le dan gracias por medio de bendiciones e himnos, según lo que está mandado para Dios, con amor filial. Y antes de abandonar sus cuerpos por la muerte que les es propia, detestan sus sentidos, pues conocen sus operaciones. Más aún, yo, Nous, no permitiré que las operaciones del cuerpo, que los acosan, puedan consumar sus efectos sobre ellos. Porque, en mi calidad de guardián de las puertas, cerraré la entrada a las acciones malas y vergonzosas[65], poniendo fin a las tentaciones[66]”.

23

En cuanto a los insensatos, los malvados, los viciosos, los envidiosos, los codiciosos, los asesinos y los impíos, me mantengo apartado de ellos, cediendo mi puesto al demonio vengador[67] que, aplicando al hombre que se halla en esta disposición el aguijón de fuego, lo atraviesa[68] en sus sentidos, inclinándolo aún más hacia las acciones impías, a fin de que le sea reservado un castigo mayor. Por eso ese hombre no cesa de dirigir sus sentidos hacia apetencias sin límites, peleando en las tinieblas sin que nada pueda satisfacerlo, y eso es precisamente lo que le tortura, haciendo crecer cada vez más la llama que lo consume .[69]

24

“Me has enseñado todas las cosas que yo deseaba, ¡Oh Nous!, pero háblame ahora de la Ascensión y de cómo se produce”.

A esto Poimandres respondió:

“Primeramente, cuando se disuelve el cuerpo material, tú entregas el cuerpo a la alteración, y la forma que poseías deja de ser percibida, y entregas al demonio[70] tu yo habitual[71], en adelante inactivo, y los sentidos corporales retornan a sus respectivas fuentes y se confunden nuevamente con las energías[72] [73], en tanto la parte irascible y la concupiscible retornan a la naturaleza irracional”.

25

Y esta es la forma en que el hombre, a partir de ese momento, se lanza hacia lo alto a través del armazón de las esferas. En el primer círculo abandona la capacidad de crecer y decrecer. En el segundo, el arte de la maldad, espíritu del engaño que queda sin efecto. En el tercero, la ilusión del deseo[74], ahora inoperante. En el cuarto, la ostentación de mando[75], que queda desprovista de sus fines ambiciosos. En el quinto, la audacia impía y la temeridad presuntuosa[76]. En el sexto los apetitos ilícitos que produce la riqueza, que quedan inoperantes. En el séptimo círculo, la mentira que tiende trampas[77].[78]

26

Y entonces, despojado de aquello que había producido la maquinaria de las esferas[79], entra en la naturaleza de la Ogdóada[80], sin poseer otra cosa que su propia potencia[81]; y canta con los seres himnos al Padre, y todos los presentes gozan con él de su llegada. Y tornado semejante a ellos, oye a ciertas Potencias que están sentadas por encima de la naturaleza ogdoádica, cantando con dulce voz himnos a Dios[82]. Y entonces, ascienden ordenadamente hacia el Padre, se abandonan a las Potencias y volviéndose ellos mismos Potencias, entran en Dios[83]. Este es el bienaventurado fin que aguarda a los que poseen el conocimiento: llegan a ser Dios[84]. Y bien, ¿qué esperas tú? ¿Acaso ahora, que has heredado de mí toda la doctrina, no vas a volverte guía para aquellos que no son dignos de ello, a fin de que el género humano, gracias a tu mediación, sea salvado por Dios?

27

Luego de dichas estas palabras, Poimandres, ante mis ojos, se mezcló con las Potencias. Y yo luego de dirigir al Padre de todas las cosas acciones de gracias y bendiciones, me despedí de Poimandres, habiendo sido investido de potencia[85] e instruido acerca de la naturaleza del Todo y sobre la visión suprema. Y comencé a predicar a los hombres la belleza de la piedad y del conocimiento.

“Oh Pueblos, hombres nacidos de la tierra, vosotros que os habéis entregado a la embriaguez, al sueño y a la ignorancia de Dios, sed abstemios, dejad de revolcaros en la vida crápula, hechizados como estáis por un sueño irracional”.

28

Entonces ellos, en cuanto escucharon esto, se unieron a mi alrededor, y yo les dije:

“¿Por qué, ¡oh hombres nacidos de la tierra! os habéis entregado a la muerte si tenéis el poder de participar de la inmortalidad? ¡Arrepentíos, vosotros que habéis seguido el camino del error y que habéis tomado a la ignorancia como compañera! Liberaos de la luz tenebrosa, tomad parte en la inmortalidad, dejando de una vez y para siempre la perdición”.

29

Entonces, algunos de entre ellos, después de burlarse de mí, se marcharon, pues ya se habían comprometido en el camino de la muerte. Pero los otros, arrojándose a mis pies, me rogaban que les instruyera. Yo hice que se levanten y me constituí en guía del género humano, enseñándoles la doctrina y cómo y por qué medios se podrían salvar. Sembré en ellos las palabras de la sabiduría y fueron alimentados con agua de ambrosía. Al llegar la tarde, cuando la luz del sol comenzó a ocultarse, les invité a dar gracias a Dios. Y, cumplida la acción de gracias, cada uno se marchó a dormir a su cama.

30

En cuanto a mí, grabé en mí mismo[86] el don que me otorgara Poimandres y después de haber sido así colmado de todo cuanto deseaba, me sentí pleno de alegría. Pues el sueño del cuerpo se tornó vigilia del alma, la oclusión de mis ojos se convirtió en visión verdadera, mi silencio en una gestación del bien, y la expresión de la palabra en una gestación de cosas buenas. Y todo esto me sucedió por haber recibido de mi Nous, es decir, de Poimandres, el Verbo de la Soberanía absoluta. Heme, pues, aquí, lleno del soplo divino de la verdad. Por eso, con toda mi alma y todas mis fuerzas, ofrezco a Dios Padre esta plegaria[87]:

31

“Santo es Dios, Padre de todas las cosas.

Santo es Dios, cuya voluntad se cumple gracias a sus potencias.

Santo es Dios, que quiere ser conocido y es conocido por aquellos que le pertenecen[88].

Tú eres Santo, tú, que por medio del Verbo, has constituido todo lo que es.

Tú eres Santo, tú, cuya imagen es reproducida por la Naturaleza.

Tú eres Santo, tú, a quien la Naturaleza no ha formado[89].

Tú eres Santo, tú, que eres más fuerte que toda potencia.

Tú eres Santo, tú, que eres mayor que toda excelencia[90].

Tú eres Santo, tú, que estás por encima de las alabanzas.

Recibe los puros sacrificios de las palabras[91] que te ofrece un alma pura y un corazón dirigido hacia Ti, que eres Inexpresable, Inefable, tú, a quien solo el silencio nombra.

32

Te suplico que ninguna caída me prive de la parte de conocimiento que corresponde a nuestra esencia: concédeme lo que te pide esta oración y lléname de potencia[92]. Entonces, iluminaré con esta gracia a aquellos de mi raza que permanecen en la ignorancia, a mis hermanos, tus hijos. Sí, poseo la fe y te rindo testimonio de ella: avanzo hacia la vida y hacia la luz. Eres Bendito, Padre: el hombre que te pertenece quiere prestarte su ayuda en la obra de santificación conforme a la potencia que le has transmitido[93]



[1] En Hans Jonas, La Iglesia Gnóstica, “...sobre las cosas que son y mi mente se encontraba poderosamente exaltada, estando mis sentidos corporales refrenados...”

[2] Los místicos vuelven con frecuencia a esta idea de una “ligazón” de los sentidos o una “suspensión” de la operatividad de las potencias, como condición necesaria para el conocimiento verdadero de Dios. Ver Tratado X , 5 del Corpus Hermeticum.

[3] O bien “¿Qué deseas escuchar y ver, y en pensamiento aprender y comprender?”, Hans Jonas, op.cit.

[4] Nuria García i Amat, Hermes Trismegisto Obras Completas, traduce directamente como “Inteligencia”.

Francisco de P. Samaranch, Tres Tratados, indica que Nous es nombre propio y personal; ver Ireneo, I, 24, 3.

[5] O bien “Poder Absoluto”, Hans Jonas, op cit.

[6] O bien “..., y estoy contigo en todas partes”, Hans Jonas, op.cit.

[7] O bien “Asegúrate de qué es lo que deseas saber y te lo enseñaré”, Hans Jonas, op.cit.

[8] Acerca de esta transformación del Nous véase Zósimo, 230, 8, Berth.

[9] O bien “...la Oscuridad nació abajo, habiéndose originado en una parte [o “parte a parte”, es decir, gradualmente], terrible y odiosa”, Hans Jonas, op, cit.

[10] O bien “..., enroscada tortuosamente, con la forma de una serpiente”, Hans Jonas, op cit.

[11] O bien “..., que, como si de un fuego se tratase, desprendía humo y producía un sonido inexplicable, doloroso”, Hans Jonas, op.cit.

[12] Samaranch, op.cit., destaca que aquí se presenta la oposición entre el brutal carácter elemental del clamor profundo salido del Caos y la santidad del Logos, que es a la vez “palabra que connota una razón” –opuesta al “grito inarticulado”-. La misma oposición aparece entre “foné”, voz de los animales, y “logos”, lenguaje racional. Ver Tratado XII, 13 del Corpus Hermeticum.

[13] O bien “...vino un rugido [o lamento] inarticulado, comparable a la voz de un fuego”, H.J., op cit.

[14] Esta “voz de fuego” debe considerarse como una simple imagen, pues en el texto no se habla aún de fuego real. El elemento fuego sólo se separa de la naturaleza húmeda luego de la intervención violenta del Logos o Verbo, Samaranch, op. cit.

[15] Palabra Divina [lógos], H.J., op cit.

[16] Para Hans Jonas es “...y un fuego no mezclado surgió de la naturaleza húmeda de un salto, dirigiéndose hacia las alturas...”.

[17] O bien “al ígneo aliento”, H.J., op cit. Por su parte, De Samaranch, señala que en esta cosmología, el éter, sóplo ígneo, no se distingue claramente del fuego, como en la cosmología estoica en que el “pneuma”, que lo penetra todo, tiene las propiedades del fuego. Para Dodd, op. cit, se trata de un solo y mismo elemento.

[18] O bien “...levantándose tanto como el fuego de la tierra y del agua, de modo que parecía estar suspendido de éste...”, H.J., op cit.

[19] O bien “...pero la tierra y el agua permanecían en su sitio, entremezclados, de modo que la tierra no era discernible del agua; y se mantuvieron en audible movimiento a través del aliento de la Palabra que había nacido sobre ellos”, H. J., op. cit.

[20] Al existir el Nous y el Logos divinos a la vez en el mundo arquetípico y en cada uno de nosotros y suponiendo las mismas relaciones en los dos casos, se explican las relaciones de filiación entre Logos y Nous en Dios por la dependencia del Logos respecto del Intelecto en nosotros. Respecto de la presencia en nosotros del Nous Padre, ver Tratado XII, 8 y 9 y Tratado XVII, 14 del Corpus Hermeticum. Samaranch, op cit.

“Lo que ve y oye” hay que entenderlo en sentido espiritual, ver Tratado II, 5 del Corpus.

[21] Es decir “en mi propio intelecto”, idéntico al Nous Absoluto, H.J., op. cit.

Samaranch, op. cit. Señala que en la segunda visión, al igual que en la primera, el profeta ve en el Nous pero con su propio intelecto, gracias al Nous y al Verbo que están en él.

[22] O bien “... y bajo su firme control conservando su sitio”, H.J., op. cit.

[23] O bien “en tu entendimiento”, C.H. Dodd, “La Biblia y los Griegos”.

[24] O bien “el principio que precede al origen infinito” o quizá “el principio infinito que precede al comienzo”, H.J. op. cit.

[25] En griego “boulé”, palabra de género femenino. Para Dodd, op. cit, se traduce como “consejo”. Ver Asclepios, 20.

[26] Para H. J., op cit. “que, habiendo recibido a la Palabra en su interior y contemplando el bello [arquetípico] Cosmos, lo imitó, amoldándose a un cosmos [u ordenándose a sí misma] según sus propios elementos y su descendencia, es decir, las almas”.

[27] O bien “siendo andrógino”, H. J., op cit. Noción difundida entre los órficos, neoplatónicos y gnósticos. Ver Asclepios, 20.

[28] Ver Tratado XIII, 9, 18 y 19 del Corpus Hermeticum.

[29] Samaranch señana que el verbo “engendró” se aplica por la naturaleza andrógina del Dios Supremo. Ver Asclepios, 20. Pero también sin esa connotación, en Tratado V, 9 del Corpus.

[30] O bien “creó por medio de una palabra otro Nous, el Demiurgo, quien como dios sobre el fuego y el aliento...”, H. J, op. cit.

[31] Argumento corriente entre los estoicos; los planetas son los “gobernadores”. Samaranch, op. cit.

[32] En griego “Heimarméne”.

[33] O bien “la Palabra de Dios se separó de los elementos nacidos abajo”, H. J. op. cit.

[34] O bien “la Inteligencia creadora”, García i Amat, op. cit.

[35] O bien “...de un salto ascendente, en [la parte de] la creación física pura [la esfera demiúrgica] y quedó unida al Nous-Demiurgo, porque estaba hecho de la misma substancia”, H. J., op cit.

[36] En griego “sin logos”, puesto que el Logos (la Palabra) se había separado de ellos: al significar “ palabra” y “razón” el argumento no resulta totalmente claro en la traducción, H. J., op. cit.

[37] O bien “Y junto con la Palabra, el Nous-Demiurgo, circundando los círculos y haciéndolos girar con rapidez de trueno, puso a sus creaciones a circular en una revolución infinita, porque en su principio está su fin”, H. J. op cit.

[38] H. J. traduce “rotación de las esferas”.

[39] Es decir, del primer Nous que sigue siendo causa soberana de la creación, por más que ahora opere por medio de su hijo, el Nous Demiurgo. Dodd, op. cit, señala que este hecho –el primer Nous- atenúa el dualismo del Poimandres.

[40] Ver la descripción de los Valentinianos –Ireneo, I, 1, 1- de la primera “emisión” –“probolé”- del Dios Supremo –“proarjé”, pre-principio-. Este Dios proyectó un germen de su parte masculina en su parte femenina; ésta quedó preñada y “dio a luz el Nous, semejante y análogo al ‘emisor’, y el único que comprende o abarca la magnitud del padre”.

[41] “quedó cautivado”, H. J., op. cit. Ver Asclepios, 20.

[42] Las esferas celestes, H.J., op. cit.

[43] O bien “de su propio reino”; o bien “de su propia dote”, H.J., op cit.

[44] O bien “...deseó entonces romper la circunferencia de los círculos y superar [o ‘comprender totalmente’] el poder del que gobierna sobre el fuego”, H.J., op cit.

[45] O bien “del armazón de las esferas”, aludiendo a la idea de una estructura, de Samaranch, op.cit.

O bien “a través de la Armonía”, Hans Jonas, op cit., o bien “del armazón compuesto”, A.D. Nock, “Hermes Trismegiste, Vol. I Corpus Hermeticum”.

Los autores se muestran dubitativos en cuanto a la traducción de este término. Jonas se inclina por “Armonía” teniendo en cuenta el sentido astrológico y dinámico. Otros autores lo hacen en el sentido concreto que dicha palabra tenía en la jerga de los carpinteros: “unir”, “ensamblar”. Jonas afirma que para todos los traductores, la palabra denota una estructura material particular y no la esencia general de un sistema de poder, esto es, la ley de los movimientos interrelacionados del macrocosmos representados por los siete planetas. Para el autor, “armonía” denota un conjunto de fuerzas (los Gobernadores) que percibimos por su característica unificadora (la forma de su gobierno colectivo), y no solo un muro divisorio o una entidad más compleja de esta clase, como un andamiaje. Por otra parte el sistema esférico estaba hecho de fuego, algo que no encaja bien con la idea de una estructura.

Finalmente, García i Amat traduce como “maquinaria de las esferas”, volviendo a la idea de que se trata de una especie de estructura.

[46] O bien “y después de rasgar la bóveda...”, H.J, op cit.

[47] O bien “de todos los animales”, H.J., op cit.

[48] O bien “sólo el hombre tiene una doble naturaleza...”, H.J., op.cit.

[49] Ver Asclepios, 7.

[50] O bien “Porque, a pesar de que es inmortal y tiene poder sobre todas las cosas, sufre el hado de la mortalidad y está sujeto a la Heimarméne”, H. J., op cit.

[51] O bien “aunque era andrógino, por haber sido emanado del Padre andrógino, e insomne...”, H.J., op cit.

[52] El tema de la caída en el mundo comparada a un sueño y del mensaje de salvación comparado a un despertar, es corriente en toda la Gnosis, señala De Samaranch, op.cit. Ver Hippol., V, 14, 1.

[53] O bien “tenía en sí mismo la naturaleza de la Armonía de los Siete”, H.J., op cit.

[54] O bien, como parte de la mezcla procreadora, el hombre abandonó “la Vida y la Luz por el alma y la mente, la Vida por el alma y la Luz por la mente”, H.J., op cit.

[55] En el sentido de “especie humana”, en oposición a las demás especies animales, de Samaranch, op cit.

[56] Apunta H. Jonas, op. cit., que aquí se produce el único caso en que el autor del Poimandres demuestra cierta familiaridad con el Antiguo Testamento griego, en algo que parece una cita directa de Gn 1:22, 28, cuando Dios exhorta a la nueva creación bisexual: “Sed fructíferos y multiplicaos”.

[57] Este es, junto con el conocimiento de Dios, el tema central de la Gnosis, de Samaranch, op cit. Ver también Tratados IV, 4 y Tratado XIII, 10 del Corpus Hermeticum.

[58] O bien “Y [el hombre] dotado de una mente reconocerá que es inmortal y que la causa de la muerte es el amor”, H.J., op cit. Se trata del amor que el Hombre Primordial trajo a la naturaleza.

[59]aiszetós”, en griego. Para de Samaranch, el significado sería “de una manera que puede ser percibida por los sentidos”, op. cit.

[60] O bien “Aquel que ha venido así a conocerse a sí mismo, ha ganado el bien supremo; aquel que, sin embargo, ha acariciado el cuerpo surgido del error del amor, permanece errante en al oscuridad, y sufre en sus sentidos los efectos de la muerte”, H.J., op cit.

[61] La primera causa del cuerpo individual es la odiosa oscuridad, a partir de la cual surgió la naturaleza húmeda, a partir de la cual fue constituido el cuerpo del mundo sensitivo y a partir de la cual la muerte extrae su alimento, H. J., op cit.

[62] Para de Samaranch, op cit, la traducción literal sería “en el que es regada...”. La asociación “mundo sensible-muerte” es un tema ordinario en la Gnosis.

[63] Para otros autores “va hacia Dios”.

[64] Para esos mismos autores “a conocer a Dios” o “a conocer al Hombre”.

[65] Aquí el Nous desempeña el papel de “daimon páredros” –demonio o genio asistente-. De Samaranch, op cit.

[66] O bien “a las imaginaciones” o “cerraré las salidas, extirpando las imaginaciones de las acciones...”, de Samaranch, op cit.

[67] Este “timorós daimon” –demonio vengador o castigador- se opone al “daimon páredros” –asistente-. Reaparece en el Tratado X, 21 del Corpus Hermeticum, bajo la forma de “daimon Hyperetikós” –servicial-, que flagela al alma impía con el látigo de sus vicios. Ver también Tratado XIII, 7.

[68] Para Nock, se trata de un sentido aproximado porque el texto aquí es oscuro.

[69] Jonas, op cit., explica los versículos 20 a 23 del siguiente modo: Los amantes del cuerpo se encuentran en la muerte y merecen la muerte. Por otro lado, el que se conoce a sí mismo sabe que el Padre de todas las cosas consiste en Luz y Vida, e igual por tanto que el Hombre Primordial que de él surgió, y por esto sabe que él mismo está hecho de Luz y Vida, y que a través de este conocimiento volverá a la Vida. Los sabedores de esto, llenos de amor hacia el Padre, antes de entregar su cuerpo a su propia muerte, abjuran de los sentidos cuyos efectos conocen; y el Poimandres-Nous los asiste en esta operación, actuando como guardián ante las puertas y prohibiendo la entrada a las influencias malignas del cuerpo. Los ignorantes se convierten en presa de todas las pasiones malignas, cuya insaciabilidad les atormenta y aumenta sin cesar la llama que los consume.

[70] Para Nock se trata del “daimon personal” de cada hombre.

[71] En griego “éthos”, carácter. Jonas, op cit., traduce “rindes al demonio tu naturaleza sensual, ahora dormida”.

[72] O bien “y los sentidos corporales vuelven a su lugar original entre los elementos”, Jonas, op cit.

[73] Para De Samaranch se refiere a las energías astrales.

[74] O bien “el artificio de la concupiscencia”, H.J., op cit.

[75] O bien “la arrogancia de la dominación”, Id.

[76] O bien “y la imprudencia de la acción impulsiva”, Id.

[77] O bien “la mentira que aprisiona”, Id.

[78] Señala De Samaranch que una serie análoga de siete vicios, puede encontrarse en Ireneo, I, 29, 4 –aunque menos directamente relacionados con las esferas-: Agnoia, Auzadía, Kakía, Zelos, Fzonos, Erinnys, Epizymía. El orden planetario seguido en la ascensión es el llamado “orden caldeo” y los vicios de que el alma se despoja corresponden sucesivamente a los “temperamentos” de la Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno. Al ser Júpiter el astro que otorga honores y riquezas, el vicio correspondiente al círculo sexto son las ambiciones culpables que inspira y permite llevar a cabo la riqueza.

[79] O bien “despojado de los efectos de la Armonía”, H.J., op cit. O bien “despojado de lo que había producido la naturaleza de las esferas”, De Samaranch, op cit. Sobre este tema ver Plot., 6 y 7.

[80] Es decir, la octava esfera, la de las estrellas fijas.

[81] O bien “ahora en posesión de su propio poder”, H.J., op cit.

[82] O bien “y con los que allí ya se encuentra exalta al Padre; y los allí presentes se alegran con él por su presencia entre ellos, y habiéndose vuelto igual a sus compañeros escucha también a ciertos poderes, sobre la octava esfera, que exaltan a Dios con dulce voz”, H.J., op cit.

[83] O bien “nacen” o “renacen”, de Samaranch, op cit. Y ver también Tratado XIII, 6, 7, 10 del Corpus.

[84] O bien “Y, luego, se elevan hacia el Padre en procesión y se entregan a sus Poderes, y habiéndose convertido en Poderes ellos mismo, entran en la deidad. Éste es el buen fin de aquellos que han ganado gnosis: convertirse en Dios”, H.J., op. cit.

[85]dynamis”, en griego. Para De Samaranch podría implicar poderes mágicos que permiten al alma vencer a los “gobernadores” en su subida hacia la Ogdóada. Ver. Hippol., VII, 32, 5.

[86] O bien “inscribí en mi memoria”, W. Scott, “Hermetica”. O bien “escribí en mí mismo”, Menard. O bien, “lo recogí por escrito en mí mismo”, De Samaranch, op cit. Ver también Papiro Oxyrh.

[87] Para más plegarias herméticas, ver: Tratado V, 10 y 11; Tratado XIII, 16/20 y Asclepios, 41.

[88] O bien “que se hace conocer por los que le pertenecen”, De Samaranch, op cit.

[89] O bien “Tú, cuya forma no ha podido reproducir la naturaleza en su totalidad”, De Samaranch, op cit.

[90] De Samaranch, op cit., indica que aquí se hace presente el tema de la “epékeina” –más allá, trascendencia-., presente también en los textos plotinianos.

[91] En griego, “Logikái zysíai” –sacrificios verbales-, en oposición a la ofrenda de incienso (Ver Asclepios, 41) o de una víctima. Pero es también el sacrificio del “logikós”, del que ha recibido el Verbo. Ver Protrept., X. Y Dodd, op cit.

[92] Ver nota 85.

[93] O bien “en la medida en que tú le has transmitido toda la potencia”, De Samaranch, op cit.

EVANGELIO DE LA VERDAD


EVANGELIO DE LA VERDAD

Prólogo

16 El Evangelio de la verdad es alegría para quienes han recibido de parte del Padre de la verdad el don de conocerlo por el poder de la Palabra que ha venido desde el Pleroma, la que está en el Pensamiento y el Intelecto del Padre, la que es llamada el Salvador, ya que es el nombre de la obra que debe llevar a cabo para la salvación de quienes eran 17 ignorantes del Padre, pero el evangelio es la manifestación de la esperanza que se descubre por quienes la buscan.

I. SURGIMIENTO DE LA IGNORANCIA

Frustración de la búsqueda y creación ilusoria

Puesto que la Totalidad buscó a Aquel del que habían salido, y la Totalidad estaba dentro de Él, el Incomprensible, el Impensable, que está sobre todo pensamiento, ignorar al Padre produjo angustia y terror. Pero la angustia se tornó densa como una bruma, de manera que nadie podía ver; por este motivo se ha fortalecido el Error; ha trabajado su materia vanamente, puesto que no conocía la verdad. Emprendió una obra disponiendo con esfuerzo y belleza algo semejante a la Verdad. Esto, en realidad, no constituía una humillación para el Incomprensible, el Impensable, puesto que eran nada, la angustia, el olvido y la obra engañosa, en tanto que siendo firme la Verdad es inmutable e inquebrantable y totalmente bella. Por esto, despreciad el Error. De este modo no tenía raíz y estaba en una bruma respecto del Padre, afanado en disponer actividades, olvidos y terrores, para por medio de ellos atraer a los del medio y hacerlos cautivos.

El olvido

El olvido del Error no se manifestó. No es un [...] 18 desde el Padre. El olvido no tuvo lugar desde el Padre, aunque tuvo origen por su causa. Pero lo que nace en él es el conocimiento que se manifestó para que el olvido se disipara y el Padre fuese conocido. Ya que el olvido existió a causa de que el Padre no fue conocido, cuando el Padre sea conocido, el olvido a partir de ese momento dejará de existir.

II. EL DESCUBRIMIENTO DEL PADRE

Jesús crucificado y la existencia en el Padre

Éste es el evangelio del que se busca, que se reveló a los que son perfectos por las misericordias del Padre, el misterio oculto, Jesús, el Cristo, por cuyo medio iluminó a los que estaban en la oscuridad a causa del olvido. Los ha iluminado y (les) ha mostrado un camino. El camino, sin embargo, es la verdad que les ha enseñado. Por este motivo el Error se ha irritado contra él, lo ha perseguido, lo ha maltratado y lo redujo a nada. Lo clavó en un madero (y) fue un fruto del conocimiento del Padre. Pero no fue motivo de destrucción porque fuese asimilado, sino que a los que lo asimilan dio motivos para que sean felices por el descubrimiento, pero Él los descubrió en sí mismo y ellos lo descubrieron en ellos, al Incomprensible, al Impensable, al Padre, el Perfecto, que produjo la Totalidad, en el que está la Totalidad y del que la Totalidad necesita. Aunque ha conservado su perfección en sí, la que no ha dado a la Totalidad, el Padre no era celoso. Pues ¿qué celo podría existir entre Él y sus miembros? 19 Porque si el Eón hubiera recibido así su perfección, no podrían llegar [...] al Padre, el que conserva en sí su perfección, dándosela como una conversión hacia Él y un conocimiento perfectamente único. Él es el que ha producido la Totalidad, en el que está la Totalidad y del que la Totalidad necesita. Como en el ejemplo de alguien al que otros ignoran, que desea que lo conozcan y lo amen, del mismo modo ¿por qué motivo la Totalidad estaría necesitada a no ser que fuese por el conocimiento del Padre? Él (=Jesús) fue un guía, silenciosamente y en reposo.

El Salvador maestro

Apareció en las escuelas, profirió la Palabra como un maestro. Se le aproximaron los sabios, según propia estimación, para probarle. Pero los confundió, porque eran vanos. Ellos lo odiaron, puesto que no eran sabios verdaderamente. Después de todos éstos se aproximaron a él también los niños, a quienes pertenece el conocimiento del Padre. Fortalecidos, aprendieron los aspectos del rostro del Padre. Conocieron y fueron conocidos; fueron glorificados y han glorificado.

III. PREVISIÓN SALVÍFICA

El libro del viviente y la crucifixión

Se manifestó en su corazón el libro que vive del Viviente, el que está escrito en el Pensamiento y el Intelecto 20 [del] Padre y que antes del establecimiento de la Totalidad estaba en su Incomprensibilidad, el que nadie podía tomar, puesto que está reservado para el que lo tomara para ser inmolado. Ninguno hubiera podido manifestarse de cuantos creyeron en la salvación si no hubiera aparecido ese libro. Por ese motivo el compasivo, el fiel, Jesús, aceptó con paciencia los sufrimientos hasta que tomó este libro, puesto que sabe que su muerte es vida para muchos. Del mismo modo que en un testamento se ocultan antes de abrirse los bienes del dueño de la casa fallecido, así sucede con la Totalidad, que permanece oculta en tanto que el Padre de la Totalidad era invisible, siendo un ser engendrado por sí mismo, del que provienen todos los intervalos. Por este motivo apareció Jesús, revistió aquel libro, fue clavado en un madero, y publicó el edicto del Padre sobre la cruz. ¡Oh sublime enseñanza! Se humilló hasta la muerte, aunque la vida eterna reviste. Después de despojarse de estos harapos perecederos, se revistió de la incorruptibilidad que nadie puede sustraerle. Habiendo penetrado en las regiones vacías de los terrores, atravesó por los que estaban desnudos a causa del olvido, siendo conocimiento y perfección, proclamando lo que hay en el corazón 21 [...] [...] enseñar a sus discípulos. Pero los discípulos son el Viviente, los que están inscritos en el libro del Viviente. Reciben la enseñanza sobre sí mismos, la reciben del Padre, y se vuelven de nuevo hacia Él.

Previsión paterna y llamada del elegido

Puesto que la perfección de la Totalidad está en el Padre, es necesario para la Totalidad subir hacia Él. Entonces, el que posee el conocimiento adquiere lo que le es propio y lo atrae hacia sí. Porque el que es ignorante está menesteroso y falto de muchas cosas, puesto que le falta lo que lo perfeccionará. Dado que la perfección de la Totalidad está en el Padre, es necesario que la Totalidad ascienda hacia Él y que cada uno adquiera lo que le es propio. Los ha inscrito de antemano, habiéndolos preparado para darla a los que han salido de Él. Aquellos cuyo nombre conoció de antemano han sido llamados finalmente, de modo que el que posee el conocimiento es aquel cuyo nombre ha sido pronunciado por el Padre, pues aquel cuyo nombre no ha sido dicho es ignorante. Efectivamente, ¿cómo podrá oír aquel cuyo nombre no ha sido convocado? Porque el que es ignorante hasta el fin es una obra del olvido y será disuelto con él, de lo contrario ¿cuál es el motivo de que estos desgraciados carezcan 22 de nombre y de que no exista para ellos una llamada?

Respuesta a la llamada y contenido del Libro

De esta manera el que posee el conocimiento es de lo alto. Si es llamado, escucha, responde y se vuelve hacia quien lo llama para ascender hacia Él. Y sabe cómo se llama. Poseyendo el conocimiento hace la voluntad de quien lo ha llamado, quiere complacerle y recibe el reposo. Su nombre propio aparece. El que llegue a poseer el conocimiento de este modo sabe de dónde viene y a dónde va. Sabe como una persona que habiendo estado embriagada ha salido de su embriaguez, ha vuelto a sí misma y ha corregido lo que le es propio. Él (=Jesús) ha desviado a muchos del Error. Les ha precedido hasta sus lugares, de los que se habían alejado cuando aceptaron el error, a causa de la profundidad del que abarca a todos los intervalos, mientras que ninguno existe que lo abarque a Él. Era una gran maravilla que estuvieran en el Padre sin conocerlo y que fuesen capaces de autogenerarse, puesto que no podían comprender ni conocer a Aquel en el que estaban. Porque de este modo su voluntad no había emergido de Él. En efecto, la reveló en consideración a un conocimiento que persuada a todas sus emanaciones. Éste es el conocimiento del libro viviente que reveló a los 23 eones, por fin, como [sus le]tras, revelando cómo no son vocales ni consonantes, para que el que las lea piense en algo vano, sino que son letras de la Verdad que sólo pronuncian los que las conocen. Cada letra es un pen[samiento] completo, porque son letras escritas por la Unidad, habiéndolas escrito el Padre, para que los eones por medio de sus letras conozcan al Padre.

IV. LIBERACIÓN SALVÍFICA

Advenimiento de la Palabra y reintegración del elegido

Su sabiduría contempla a la Palabra, su enseñanza la pronuncia y su conocimiento la ha revelado. Su clemencia es una corona sobre ella. Su alegría está en armonía con ella; su gloria la ha exaltado; su imagen la ha manifestado; su reposo la ha recibido en sí mismo; su amor hizo un cuerpo sobre ella; su fe la ha rodeado. De esta manera la Palabra del Padre surge en la Totalidad, como el fruto 24 [de] su corazón y como impronta de su voluntad. Pero sostiene a la Totalidad eligiéndola y recibe también el aspecto de la Totalidad. Jesús el de infinita dulzura la purifica, le da vuelta hacia el Padre y la Madre. El Padre descubre su seno. Pero su seno es el Espíritu Santo. Descubre su secreto, su secreto es su Hijo, para que por la misericordia del Padre los eones dejen de inquietarse buscando al Padre y descansen en él sabiendo que es el reposo. Después de haber colmado la deficiencia, ha abolido la forma. Su forma es el mundo en el que fue esclavo.

Disolución del mundo y de lo múltiple

Porque la región en donde hay envidia y discordia es deficiente, pero la región en la que hay unidad es perfecta. Puesto que la deficiencia se produjo porque se ignoró al Padre, entonces cuando se conoce al Padre la deficiencia dejará de existir. Como sucede con la ignorancia de una persona, que una vez que conoce se desvanece su ignorancia, como se desvanece la oscuridad cuando aparece 25 la luz, del mismo modo también se desvanece la deficiencia ante la perfección. Así desde ese momento no se manifiesta más la forma, sino que se disolverá en la fusión de la Unidad, porque ahora sus obras yacen dispersas, a la vez que la Unidad dará perfección a los intervalos. En la Unidad cada uno se realizará; en el conocimiento se purificará de la multiplicidad en la Unidad, consumiendo la materia en sí mismo, como una llama, y la oscuridad por la luz y la muerte por la vida. Si estas cosas verdaderamente han sobrevenido a cada uno de nosotros, debemos vigilar sobre todo para que la morada sea santa y esté en silencio para la Unidad.

Parábola de los vasos y juicio de la Palabra

Es lo mismo que en el caso de ciertas personas que han dejado los lugares que tenían vasos en sus puestos que no eran buenos. Si los hubieran roto, tampoco habría sufrido daño el dueño de casa. Sin embargo queda satisfecho, pues en lugar de los vasos deteriorados, los hay llenos, que son de manufactura perfecta. Porque así es el juicio que ha venido de 26 lo alto. Ha juzgado a cada uno, como una espada desenvainada, de doble filo, que corta por ambos lados. Cuando la Palabra apareció, la que está en el corazón de quienes la pronuncian, ella no es sólo un sonido, sino que tomó un cuerpo, una gran turbación sobrevino entre los vasos, porque algunos habían sido vaciados y otros estaban llenos; es decir, algunos habían sido provistos, pero otros derramados, unos purificados, pero otros quebrados.

Perturbación cósmica y derrota del Error

Todas las regiones se agitaron y conmovieron, porque carecían de orden y estabilidad. El Error se desconcertó, ignorando qué hacer; se afligió, lamentándose, y quedó vacilante, porque no sabía nada, después que se le aproximó el conocimiento que es su destrucción y el de todas sus emanaciones, el Error es vano, al no tener nada adentro. La Verdad apareció, todas sus emanaciones la conocieron. Saludaron al Padre verdaderamente con una potencia perfecta que las une con el Padre. Porque cada una ama a la Verdad, puesto que la Verdad es la boca del Padre y su lengua es el Espíritu Santo. El que se une 27 a la verdad se une a la boca del Padre por su lengua, cuando llegue a recibir el Espíritu Santo, puesto que tal es la manifestación del Padre y su revelación a sus eones. Ha revelado lo que de Él estaba oculto y lo ha explicado. Pues ¿quién existe, sino el Padre solamente?

Seres ocultos y descubiertos

Todos los intervalos son sus emanaciones. Han sabido que proceden de Él como hijos provenientes de un hombre perfecto. Sabían que todavía no habían recibido forma y que todavía no habían recibido un nombre, cada uno de los cuales engendra el Padre. En ese momento reciben una forma por su conocimiento, pues aunque estén en Él, no le conocen. Pero el Padre es perfecto, conociendo todo intervalo que está en Él. Si quiere, manifiesta a quien quiere, dándole una forma y dándole un nombre y lo llama y motiva que ellos vengan a la existencia los que antes de venir a la existencia, ignoran a quien los ha formado. No digo, por lo tanto, que no son nada los que todavía no existen, sino que están 28 en Él que querrá que vengan a la existencia cuando quiera, como el tiempo conveniente por venir. Antes de que todas las cosas se manifiesten, sabe lo que producirá. Pero el fruto que todavía no se ha manifestado, nada sabe, ni nada hace. De este modo también cada intervalo que es en el Padre proviene del que es, que lo ha establecido desde lo que no es. Pues el que carece de raíz, tampoco tiene fruto, pero por más que piense interiormente «He comenzado a existir», sin embargo, será destruido por sí mismo. Por este motivo el que no ha existido en absoluto nunca existirá. Entonces ¿qué quiso para pensar de sí mismo? Esto: «He existido como las sombras y los fantasmas de la noche». Cuando la luz ilumina el terror que esa persona ha experimentado, comprende que no es nada.

El estado de pesadilla y el despertar

De este modo eran ignorantes del Padre, al que 29 no veían. Puesto que existía terror, turbación, inestabilidad, vacilación y discordia, eran muchas las ilusiones y las vacuas ficciones que los ocupaban, como si estuvieran sumergidos en el sueño y convivieran con sueños inquietantes. Bien huían a algún lugar, bien se daban vuelta extenuados, después de perseguir a otros, bien daban golpes, bien los recibían, bien caían desde grandes alturas, o bien volaban por el aire, aunque sin poseer alas. A veces (les) sucede como si alguien fuese a matarlos, aunque nadie los persiga, o bien como si ellos mismos mataran a sus vecinos, porque se encontraron manchados con su sangre. Una vez que los que pasan por estas cosas se despiertan, nada ven, aunque estaban en medio de todas estas confusiones, puesto que ellas no existen. Semejante es el modo de los que han rechazado la ignorancia lejos de sí, igual que no tienen en ninguna consideración el sueño, así tampoco consideran sus 30 acciones como algo sólido, sino que las abandonan como un sueño tenido en la noche. El conocimiento del Padre lo aprecian como el amanecer. De esta manera ha actuado cada uno de ellos, como cuando estaban dormidos mientras que eran ignorantes. Y éste es el modo como ha (llegado el conocimiento), como si se despertara. ¡Feliz será el que llegue a darse vuelta y a despertarse! Y bienaventurado es el que ha abierto los ojos del ciego. Y el Espíritu ha corrido tras él, dándose prisa para despertarle. Habiendo tendido la mano al que yacía sobre la tierra, lo afirmó sobre sus pies, pues todavía no se había levantado.

V. INTERVENCIÓN PATERNA

Mediación del Hijo

Les dio los medios de conocerlo, el conocimiento del Padre y la manifestación de su Hijo. Porque cuando lo han visto y lo han oído, les hizo gustarlo y sentirlo y tocar al Hijo bienamado. Cuando apareció, instruyéndoles sobre el Padre, el Incomprensible, cuando les hubo insuflado lo que está en el Pensamiento, cumpliendo su voluntad, cuando muchos hubieron recibido la luz, se dieron vuelta 31 hacia él. Porque los materiales eran extraños y no vieron su semejanza, tampoco lo habían conocido. Pues él vino en una forma carnal, sin encontrar ningún obstáculo a su desplazamiento, puesto que la incorruptibilidad es irresistible. De nuevo, dijo cosas nuevas, hablando sobre lo que está en el corazón del Padre, habiendo proferido la Palabra sin defecto. Una vez que la luz habló por su boca y su voz engendró la Vida, les dio pensamiento e intelecto, la misericordia y la salvación y el espíritu poderoso proveniente de la infinitud y de la dulzura del Padre. Habiendo detenido los castigos y las torturas, puesto que desviaban de su rostro a muchos que estaban en el error y los lazos necesitados de misericordia, ha destruido a ambos con poder y los confundió con el conocimiento.

Parábola de la oveja perdida

Ha llegado a ser un camino para los que iban descarriados y conocimiento para los ignorantes, descubrimiento para los que buscaban y confirmación para los vacilantes e incontaminación para los manchados. Es el pastor 32 que ha dejado las noventa y nueve ovejas que no estaban perdidas y ha ido a buscar a la que estaba extraviada. Se regocijó cuando la encontró, porque noventa y nueve es un número que está en la mano izquierda, que lo contiene. Pero cuando se encuentra el uno, el número entero pasa a la mano derecha. Del mismo modo sucede al que le falta el uno, es decir, la mano derecha completa, que atrae a lo que era deficiente y lo toma del lado de la mano izquierda y lo lleva a la derecha, y de este modo también el número llega a ser una centena. Se trata del signo del que está en su sonido, o sea, del Padre. Incluso en sábado ha trabajado por la oveja que encontró caída en el pozo. Ha reanimado a la oveja subiéndola desde el pozo para que sepáis íntimamente, vosotros, los hijos del conocimiento interior, cuál es el sábado, en el que no es conveniente que la salvación descanse, para que podáis hablar del día de lo alto, que carece de noche, y de la luz que no se oculta, porque es perfecta. Decid, pues, desde el corazón que sois el día perfecto y que en vosotros mora la luz que no desfallece. Hablad de la verdad con los que la buscan y [del] conocimiento a los que han pecado en su error.

VI. DEBERES DEL ELEGIDO

33 Afirmad el pie de los que vacilan y tended vuestra mano a los débiles. Alimentad a quienes tienen hambre y consolad a los que sufren. Levantad a los que quieren levantarse y despertad a los que duermen, porque sois el entendimiento que atrae. Si actuáis así como fuertes, seréis también más fuertes. Prestaos atención a vosotros mismos y no os preocupéis de las otras cosas que habéis apartado de vosotros. No volváis a lo que habéis vomitado para comerlo. No seáis polillas. No seáis gusanos, porque ya lo habéis rechazado. No seáis un lugar para el diablo, porque ya lo habéis destruido. No consolidéis vuestros obstáculos, los que sois vacilantes, aunque seáis como un apoyo (para ellos). Pues al licencioso se lo debe tratar incluso como más nocivo que al justo. Efectivamente el primero actúa como una persona sin ley, pero el último actúa como una persona justa entre los demás. Así pues, vosotros haced la voluntad del Padre, puesto que le pertenecéis.

VII. EL PADRE Y LOS ELEGIDOS

El elegido como fragancia del Padre

Porque el Padre es dulce y lo que hay en su voluntad es bueno. Ha tomado conocimiento de lo que es vuestro para que podáis reposar en Él. Porque por los frutos se toma el conocimiento de las cosas que son suyas, ya que los hijos del Padre 34 son su fragancia, pues existen desde la gracia de su rostro. Por esta razón el Padre ama su fragancia y la manifiesta en toda región, y si la mezcla con la materia, da su fragancia a la luz y en su Silencio la hace superar toda forma (y) todo sonido, pues no son los oídos los que perciben la fragancia, sino que es el hálito que tiene el sentido del olfato y atrae la fragancia hacia sí y se sumerge en la fragancia del Padre, de manera que así lo protege y lo lleva al lugar de donde vino, de la fragancia primera que se ha enfriado como algo en una obra psíquica, semejante al agua fría que se congela sobre la tierra que no es firme y que los que la ven piensan que es tierra, pero después de nuevo se disuelve. Las fragancias, pues, que se han enfriado provienen de la división. Por este motivo vino la fe, disolvió la división y aportó el Pleroma cálido de amor para que el frío no vuelva de nuevo, sino que exista la unidad del pensamiento perfecto.

Perfeccionamiento en el Padre

Ésta es la Palabra del evangelio del descubrimiento del Pleroma, para los que esperan 35 la salvación que viene de lo alto. Mientras que su esperanza, por la que esperan, está en expectativa, ellos cuya imagen es luz, sin ninguna sombra, entonces, en ese momento, el Pleroma sobreviene. La deficiencia material no proviene de la infinitud del Padre, el que viene a dar tiempo para la deficiencia, aunque nadie podría sostener que lo incorruptible pudiera venir de esta manera. Pero la Profundidad del Padre se multiplicó y el pensamiento del Error no existía con él. Es algo que declina, es algo que fácilmente se pone derecho de nuevo con el descubrimiento de Aquel que ha venido hacia él al que recuperará. Porque este retorno es llamado arrepentimiento. Por este motivo la incorruptibilidad ha soplado y ha ido detrás del que ha pecado para que pueda descansar. Porque la clemencia es lo que queda para la luz en la deficiencia, la Palabra del Pleroma. En efecto, el médico va ligero hacia el lugar en donde hay un enfermo, porque ahí está la voluntad que hay en él. El que es deficiente, entonces, no se oculta, porque uno posee lo que al otro le falta. De esta manera el Pleroma que no es deficiente, pero que colma la deficiencia, es lo que 36 Él suministró desde sí mismo para completar lo que le falta, para que así reciba la gracia. Cuando era deficiente, no tenía la gracia. Por esto había deficiencia en el lugar en donde no había gracia. Una vez que aquélla, que estaba disminuida, se recibió, reveló lo que le faltaba, siendo (ahora) Pleroma, es decir, el descubrimiento de la Luz de la Verdad que apareció sobre él porque ésta es inmutable.

Unción del elegido y el paraíso como lugar del reposo

Por esto se habló de Cristo en su medio para los que estaban angustiados pudieran retornar y él pudiera ungirlos con el ungüento. Éste es la misericordia del Padre que tendrá misericordia de ellos. Pero aquellos a los que ha ungido son los perfectos. Porque los vasos llenos son los que habitualmente se untan. Pero cuando la untura de un vaso se disuelve, está vacío y el motivo de su deficiencia es la causa por la que su untura desaparece. Porque en ese momento lo atrae un soplo, algo por el poder de lo que está con él. Pero de aquel que carece de deficiencia ningún sello es levantado, ni nada se derrama, sino que aquello de lo que está falto el Padre perfecto una vez más lo llena. Él es bueno. Conoce a sus simientes, porque es el que las ha sembrado en su paraíso. Pero su paraíso es su lugar de reposo. Éste 37 es la perfección en el pensamiento del Padre, y éstas son las palabras de su reflexión. Cada una de sus palabras es la obra de su voluntad única en la revelación de su Palabra. Mientras estaban todavía en la profundidad de su pensamiento, la Palabra que fue la primera en adelantarse las reveló junto con el Intelecto que profiere la Palabra única en la gracia silenciosa. Ha sido llamado Pensamiento, porque estaba en Él antes de revelarse. Le correspondió, pues, adelantarse la primera cuando la voluntad de Aquel que quiso lo determinó.

La voluntad inescrutable del Padre

Pero la voluntad es que el Padre esté en reposo y complacido. Nada sucede sin la voluntad del Padre, pero su voluntad es inescrutable. Su huella es la Voluntad y nadie puede conocerla ni es posible a nadie escudriñarla para comprenderla. Pero cuando quiere, lo que quiere ahí está, aun cuando el espectáculo no les agrade del modo que sea ante Dios, cuando el Padre quiere. Porque conoce el comienzo de todos y su final. Al final, efectivamente, los interpelará directamente. Pero el fin consiste en conocer al que está oculto, y Éste es el Padre, 38 del que ha salido el principio y hacia el que retornarán los que han salido de Él. Ellos, por otra parte, han aparecido para la gloria y la alegría de su nombre.

VIII. EL NOMBRE DEL PADRE ES EL HIJO

El nombre del Padre, empero, es el Hijo. Es Él el que en el Principio dio un nombre al que ha salido de sí, que era Él mismo y al que engendró como Hijo. Le ha dado su nombre, el que le perteneció; es aquel al que le pertenece todo lo que existe en torno al Padre. Suyo es el nombre; suyo es el Hijo. Es posible para éste verlo. Pero el nombre es invisible porque sólo él es el secreto del Invisible que viene a los oídos que están completamente llenos de él por él. Porque, realmente, el nombre del Padre no es dicho, sino que se revela por medio del Hijo. Entonces y siendo así ¡grande es el nombre! ¿Quién, entonces, podrá pronunciar un nombre para Él, el gran nombre, salvo Él solo al que pertenece el nombre y los hijos del nombre, en los que descansó el nombre del Padre, los que a su vez descansaban en su nombre? Puesto que el Padre es inengendrado, Él solo es el que lo engendró como nombre para sí mismo antes de producir los eones, para que el nombre del Padre estuviese sobre sus cabezas como Señor, el que es el nombre 39 verdadero, firme en su autoridad por la potencia perfecta. Porque el nombre no pertenece a las palabras ni su nombre forma parte de las denominaciones sino que es invisible. Se dio un nombre para sí solo, puesto que Él solo se contempla y solo tiene capacidad para darse un nombre. Porque el que no existe carece de nombre. Pues ¿qué nombre se puede dar al que no existe? Pero El que es, es asimismo con su nombre, y el único que le conoce y el solo que sabe darle un nombre es el Padre. El Hijo es su nombre. Por lo tanto no lo ha ocultado, sino que ha existido y en cuanto es el Hijo, sólo Él dio un nombre. El nombre, por lo tanto, es del Padre, igual que el nombre del Padre es el Hijo. Puesto que ¿en dónde la misericordia encontraría este nombre, si no es junto al Padre? Pero seguro que alguno dirá a su vecino: «¿Quién dará un nombre al que existía antes que él, como si los niños no recibieran un nombre 40 de los que los han engendrado?» Primero, entonces, nos conviene entender acerca de este tema: «¿qué es el nombre?». Éste es el nombre auténtico; por lo tanto no es el nombre que deriva del Padre, puesto que es el nombre propio. No ha recibido, por consiguiente, el nombre en préstamo como los demás, según el modo como cada uno es producido, sino que éste es el nombre propio. No hay ningún otro al que se lo haya dado. Pero él es innominable e indescriptible, hasta el momento en que éste, que es perfecto, sólo lo expresó. Y él es el que tiene el poder para proclamar su nombre y contemplarlo. Por consiguiente, cuando le ha parecido bien que su nombre amado sea su Hijo y le dio el nombre a él, este que salió de la profundidad, expresó sus realidades, sabiendo que el Padre es carente de mal. Por esto también lo ha enviado para que hablase del lugar y de su lugar de reposo desde el que ha venido 41 y glorificase al Pleroma, la grandeza de su nombre y la dulzura del Padre.

IX. EL REPOSO DEL PADRE

Sobre el lugar de donde ha venido cada uno hablará y hacia la región en la que ha recibido su constitución retornará con prisa y abandonará esta región, la región donde se halló recibiendo gusto de aquel lugar, nutriéndose y creciendo. Y su lugar propio de reposo es su Pleroma. De este modo todas las emanaciones del Padre son plenitudes, y la raíz de todas estas emanaciones está en que a todas las hizo crecer en Él mismo. Él les ha asignado sus destinos. Cada una de ellas se ha manifestado, para que por su propio pensamiento [...]. Porque el lugar hacia el que extienden su pensamiento, ese lugar, su raíz, es la que las eleva en todas las alturas hacia el Padre. Toman posesión de su cabeza, que es reposo para ellas, y son sostenidas, uniéndosele, de manera que dicen que han participado de su rostro con sus besos. Pero no se manifiestan 42 de esta manera, ya que no fueron elevadas por sí mismas; tampoco han sido privadas de la gloria del Padre ni lo concibieron como pequeño ni duro, ni irascible, sino como carente de mal, imperturbable, dulce, conociendo todos los intervalos antes de que existieran y sin haber tenido necesidad de instruirse. Ésta es la manera de ser de los que poseen (algo) de lo alto de la grandeza inconmensurable, en tanto que esperan al Uno solo y perfecto, que está allí para ellos. Y no descienden al Hades ni hay para ellos celos ni lamento ni muerte, sino que descansan en el que permanece en reposo, sin esforzarse ni dar vueltas en torno a la verdad. Por el contrario, ellos mismos son la verdad y el Padre está en ellos y ellos están en el Padre, siendo perfectos, siendo indivisibles en el verdaderamente bueno, de nada necesitan, sino que permanecen en reposo, refrescados por el Espíritu. Y tendrán en cuenta su raíz. Se interesarán por estas cosas en las que encontrarán su raíz y no sufrirán pérdida para su alma.

Conclusión

Tal es el lugar de los bienaventurados. En cuanto a lo demás, sepan en sus lugares que no me es conveniente, 43 habiendo estado en el lugar de reposo, decir nada más. Pero es en él en el que estaré, y para consagrarme por entero al Padre de la Totalidad y a los verdaderos hermanos, aquellos sobre los que el amor del Padre se derrama y en cuyo medio nada de Él falta. Son ellos los que se manifiestan verdaderamente, puesto que existen en la vida verdadera y eterna, y hablan de la luz que es perfecta y colmada de la simiente del Padre, y que está en su corazón y en el Pleroma, mientras que su Espíritu se recogija en esto y glorifica a Aquel en el que ha existido porque es bueno. Y sus hijos son perfectos y dignos de su nombre, porque Él es el Padre y son hijos de este tipo los que Él ama.

Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II www.trotta.es


Nota: la numeración corresponde a las páginas del manuscrito

EL EVANGELIO DE LA VENGANZA DEL SALVADOR

EL EVANGELIO DE LA VENGANZA DEL SALVADOR

(Vindicta Salvatoris)

El judío Nathan habla al rey Tito de los milagros de Jesús

I 1.En tiempo de Tiberio César, emperador, siendo Herodes tetrarca de Galilea, el Cristo fue entregado a Poncio Pilatos, gobernador de Judea, por los judíos.
2. En aquella época, Tito era un pequeño rey, que, bajo la dominación de Tiberio, mandaba en el país de Aquitania, y que había puesto su corte en una ciudad de Libia, que se llama Burgidalla.
3. Y Tito tenía una llaga en el rostro, a causa de un cáncer que se le había declarado en la fosa nasal derecha, y presentaba la fisonomía desgarrada hasta el ojo.

4. Y un varón, llamado Nathan, hijo de Naum, oriundo de Judea, y que era ismaelita, iba de país en país, y de mar en mar, y visitaba todas las extremidades de la tierra.
5. Y Nathan fue enviado de Judea hacia el emperador Tiberio, a fin de llevarle el pacto concluido entre los judíos y la ciudad de Roma.
6. Tiberio era un insensato, lleno de fiebres y de úlceras, y con siete géneros de lepra en su cuerpo.

7. Y Nathan quería recalar lo antes posible en Roma. Pero sopló un viento del norte, que impidió su travesía, y que lo condujo al puerto de la ciudad de Libia.
8. Al ver llegar el buque, Tito comprendió que precedía de Judea, y todos quedaron sorprendidos, y dijeron que jamás se había visto a un buque llegar de aquella comarca.

9. Y Tito ordenó a un piloto que fuese cerca del navegante, y que le preguntase quién era. Y él le contestó: Soy Nathan, hijo de Naum, de la raza de los ismaelitas, y estoy sometido, en Judea, a Poncio Pilatos. Y he sido enviiado a Tiberio, emperador de los romanos, para llevarle el pacto hecho con Judea. Pero un gran viento se hizo sentir sobre el mar, y me ha conducido a un país que no conozco.

10. Y Tito dijo: Si puedes encontrar algún remedio, sea un ungüento o una hierba, que haga desaparecer la llaga que tengo en el rostro, como ves, de modo que quede curado, y que recobre mi antigua salud, te daré grandes riquezas.

11. Y Nathan repuso: No sé, ni nunca he sabido hallar eso que me pides. Pero, si hubieses vivido en jerusalén, habrías encontrado a un profeta, elegido de Dios, que tenía por nombre Emmanuel, y que curaba al pueblo de sus pecados. Y fue su primer milagro transformar el agua en vino, en Caná de Galilea. Y con su palabra curaba a los leprosos, devolvía la vista a los ciegos, sanaba a los paralíticos, y expulsaba a los demonios. Y resucitó tres muertos, y salvó a una mujer sorprendida en delito de adulterio, y que los judíos habían condenado a ser lapidada. Y otra mujer, llamada Verónica, padecía de doce años atrás un flujo de sangre, y, habiéndose aproximado a él por su espalda y tocado la franja de su vestidura, fue curada. Y con cinco panes y cinco peces alimentó a cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, y aun quedaron trozos bastantes para llenar doce canastos. Y todas estas cosas y otras muchas se cumplieron antes de su pasión. Y, después de su resurrección, nosotros lo hemos visto en su forma carnal, como antes estaba.

Curación milagrosa de Tito

II 1.Y Tito preguntó: ¿Cómo es que resucitó de entre los muertos, si estaba muerto también? Y dijo Nathan, contestándole: Él estuvo de cierto muerto, y prendido de la cruz, de la que fue descendido, y durante tres días, permaneció en el sepulcro. Y resucitó luego de entre los muertos, y descendió a los infiernos, y libertó a los patriarcas, a los profetas y a todo el género humano. Y luego se apareció a sus discípulos, y comió con ellos, y ellos lo vieron subir al cielo. Y todo lo que digo es la verdad. Yo lo he visto con mis ojos, y toda la casa de Israel también.
2. Y dijo Tito: Malhaya tú, emperador Tiberio, lleno de úlceras y envuelto en lepra, pues que escándalo tal pasó bajo tu reinado, y pues que has hecho leyes tales en la Judea, en la tierra de la natividad de Nuestro Señor Jesucristo, donde se ha prendido y dado muerte al rey y al soberano de todos los judíos, y no se lo ha dejado venir a nosotros, para curarme de la lepra, y librarme de mi enfermedad. Y, si esos judíos estuvieran ante mí, yo los mataría con mis propias manos, y los haría pender de cruces, pues que han destruido a mi Señor, y mis ojos no han sido dignos de ver su faz.

3. Y, cuando Tito hubo hablado así, la llaga de su rostro desapareció, y se encontró perfectamente curado. Y cuantos enfermos estaban presentes fueron curados al mismo tiempo.
4. Y Tito, con todo el pueblo, exclamó en alta voz: Mi Dios y mi rey, tú, a quien nunca he visto, y que me has curado, dispón que yo vaya por el mar a la tierra donde naciste, a fin de que tome venganza de tus enemigos, y ayude, Señor, a destruirlos y vengar tu muerte, y entrégalos en mis manos.

5. Y, cuando hubo hablado así, se hizo bautizar, para lo cual llamó a Nathan y le dijo: ¿Cómo has visto tú bautizar a los que creen en el Cristo? Ven a mí, y bautízame en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Porque yo creo firmemente, con todo mi corazón y con toda mi alma, en nuestro Señor Jesucristo, porque no hay en el mundo otro que me haya creado, y que me haya curado.
6. Y, cuando hubo dicho esto, envió emisarios a Vespasiano, pidiéndole que viniese a toda prisa con soldados muy valerosos y bien equipados para la guerra.

7. Y Vespasiano, con cinco mil hombres armados, fue a juntarse a Tito. Y, cuando hubieron llegado a la ciudad de Libia, preguntó a Tito: ¿Por qué me has hecho venir? Y Tito contestó: Sabe que Jesús ha venido al mundo, que nació en Judea en un lugar que se llama Bethlehem, y que fue entregado a los judíos, y azotado y crucificado en el Calvario. Y que al tercer día resucitó de entre los muertos, y sus discípulos lo vieron en la misma cama en que había nacido, y se manifestó a ellos, que creyeron en él. Y nosotros queremos ser discípulos suyos. Vamos, y destruyamos a sus enemigos, para que se sepa que nada es comparable a Dios Nuestro Señor sobre la faz de la tierra.

Venganza de Tito y de Vespasiano

III 1.Y, habiendo celebrado consejo, salieron de la ciudad de Libia, que se llama Burgidalla, y entraron en los buques, y llegaron a Jerusalén y atacaron el reino de los judíos, y comenzaron a destruirlo. Y, oyendo los reyes de los judíos las depredaciones que hacían, tuvieron gran pavor y se turbaron extremadamente.
2. Entonces Arquelao se turbó en su discurso, y dijo a su hijo: Hijo mío, recibe mi reino y dirígelo, y aconséjate con los demás reyes que existen en la tierra de Judá, para que podáis escapar de vuestros enemigos.
3. Y cuando hubo hablado así, sacó su espada, e inclinándose hacia abajo, se clavó en el pecho su aguda punta, y murió.

4. Y su hijo se unió a los otros reyes que estaban bajo su jerarquía, y celebraron consejo, y fueron a Jerusalén con los jefes de aquellos que en dicho consejo se hallaban, y allí estuvieron siete años.

5. Y Tito y Vespasiano tomaron el acuerdo de bloquear la ciudad, y lo hicieron. Y, cuando pasaron siete años, el hambre se hizo extremada, y los sitiados, faltos de pan, comenzaron a comer tierra.

6. Y los soldados, que obedecían a cuatro reyes, se reunieron entre sí y dijeron: ¿No hemos de morir? ¿Qué hará Dios por nosotros, y qué nos importa la vida, ya que los romanos han venido a tomar nuestro país, y a destruir nuestra nación? Preferible es que nos matemos unos a otros a que los romanos puedan decir que nos han dado ellos la muerte, y que han logrado plena victoria sobre nosotros.
7. Y sacaron sus espadas, y se hirieron, y así murieron doce mil de aquellos hombres. Y los cadáveres extendieron una gran infección por toda la ciudad.

8. Y los reyes sintieron un espanto de muerte, y no podían soportar el hedor de los cadáveres, ni sepultarlos, ni arrojarlos fuera de la ciudad.
9. Y dijeron: ¿Qué hemos de hacer? Hemos entregado el Cristo a la muerte, y ahora somos entregados a la muerte nosotros. Humillemos nuestras cabezas, y demos a los romanos las llaves de la ciudad, puesto que Dios nos ha entregado a la muerte.
10. Y subieron a las murallas, y dijeron a gran voz a Tito y a Vespasiano: Recibid las llaves de la ciudad, que os son donadas por el Mesías, a quien llaman el Cristo.

11. Y se pusieron en manos de Tito y Vespasiano, diciéndoles: Juzgadnos, pues que nosotros hemos juzgado al Cristo, y lo hemos llevado a la muerte sin motivo ninguno.
12. Y Tito y Vespasiano hicieron lapidar a parte de ellos, y a otros los crucificaron, con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo, y los hirieron a lanzadas.
13. Y vendieron a otros como esclavos y se repartieron a los demás, haciendo cuatro divisiones, como ellos con las vestiduras del Señor.
14. Y Tito y Vespasiano dijeron: Ellos vendieron a Cristo por treinta dineros de plata, y nosotros venderemos treinta de ellos por un solo denario. Y lo hicieron así, y luego tomaron Jerusalén y todas las tierras de Judea.

15. Y empezaron a buscar la faz de Cristo. Y hallaron a una mujer, llamada Verónica, que la tenía.
16. Y apresaron a Pilatos, y lo pusieron en prisión, encargando a cuatro piquetes de once soldados cada uno que lo guardaran y vigilaran la puerta de su encierro.

17. Y mandaron emisarios a Tiberio, emperador de Roma, pidiéndole que les enviase a Velosiano.
18. Y Tiberio le dijo: Toma cuanto sea preciso para andar por el mar, y baja a Judea, y busca a uno de los discípulos de aquel que se llamaba el Cristo y el Señor, para que venga a mí y, en nombre de su Dios, me cure de la lepra y de las enfermedades, que me afligen cada día más, y de las llagas, que cada día me atormentan más vivamente. Y lleva contra los reyes de los judíos que están sometidos a mi imperio todas tus fuerzas y terribles máquinas de guerra, y condénalos a muerte, ya que ellos han matado a Jesucristo, Nuestro Señor. Y si encuentras un hombre que me pueda curar de mi enfermedad, yo creeré en Cristo, hijo de Dios, y me haré bautizar en su nombre.
19. Y Velosiano dijo: Señor emperador, si yo encuentro un hombre que pueda ayudarnos, y libertarnos de las enfermedades, ¿qué recompensa le prometeré? Y dijo Tiberio: Yo le donaré la mitad de mi Imperio, y él la tendrá en sus manos.

20. Y Velosiano se puso en camino y, tomando un buque, se dio a la vela, y navegó a través del mar. Y estuvo en el mar un año y siete días, después de cuyo plazo llegó a Jerusalén.
21. Y ordenó que ciertos judíos vinieran a rendirle homenaje, y procuró informarse con ciudado de los actos de Nuestro Señor Jesucristo.

22. Y José de Arimatea y Nicodemo se reunieron allí. Y dijo Nicodemo: Yo lo he visto, y sé que verdaderamente era el Salvador del mundo. Y dijo José: Y yo lo he descendido de la cruz, y lo he puesto en un sepulcro reciente, que había sido tallado en la roca, y los judíos me tuvieron encerrado el día dr Pascua hasta la tarde, y mientras yo estaba preso, la casa fue sostenida por los cuatro rincones, y yo vi al Señor Jesucristo resplandeciendo con una luz como la de las estrellas. Y caí por tierra lleno de terror.
23. Y él me dijo: Mírame, soy Jesús, a quien tú has enterrado en su tumba. Y yo le dije: Muéstrame el sepulcro en que yo te he colocado. Y Jesús, tomando mi mano con la suya derecha, me condujo al lugar en que yo lo había depositado.

24. Y vino la mujer llamada Verónica, y dijo: Yo, entre la multitud, toqué la franja de su vestido, porque padecía desde doce años antes un flujo de sangre, y me curé. Y entonces Volosiano dijo a Pilatos: Impío y cruel, ¿por qué has hecho morir al hijo de Dios?
25. Y Pilatos respondió: Las gentes de la nación y los pontífices Anás y Caifás me lo habían entregado. Y dijo Velosiano: Impío y cruel, mereces la muerte y una pena severa. Y lo hizo entrar de nuevo en la prisión.

26. Y Velosiano preguntó por el rostro o la faz del Salvador. Y cuantos allí estaban dijeron: La mujer que se llama Verónica es la que tiene en su casa la faz del Salvador.
27. Y él ordenó que la condujesen ante sí. Y le preguntó: ¿Tienes la faz del Salvador en tu casa? Y ella lo negó.
28. Y Velosiano ordenó que se le diese tormento hasta que entregase la imagen del Señor. Y, cediendo a la violencia, Verónica dijo: Yo la tengo en un lienzo, y la adoro a diario. Y diciéndole Velosiano: Muéstramela, ella mostró el rostro del Señor.
29. Y viéndola, Velosiano, se posternó en tierra y, con fe sincera y corazón encendido, la tomó, la envolvió en una tela dorada, la cerró en una caja, y la selló con su anillo. E hizo un juramento: Por el Dios vivo y por la salud del César, que no verá su faz nadie hasta que vea yo la de mi señor, Tiberio.

30. Y, cuando hubo hablado así, los jefes de la Judea tomaron a Pilatos para conducirlo a un puerto de mar. Y Velosiano, con el rostro del Señor, y seguido de todos sus discípulos y satélites, se embarcó el mismo día.

31. Y Verónica abandonó, por el amor de Cristo, cuanto poseía, y siguió a Velosiano. Y él le dijo: Mujer, ¿qué buscas, o qué quieres?
32. Y ella contestó: Busco la faz de Nuestro Señor Jesucristo, que me ha iluminado no por mis merecimientos, sino por su piadosa misericordia. Devuélveme la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, porque me mata el dolor de no tenerla. Si no me la devuelves, yo no te abandonaré hasta que no vea dónde la has depositado, pues quiero, miserable de mí, servirla todos los días de mi vida. Porque creo que es mi redentor, y que vive en la eternidad.

33. Y Velosiano ordenó que se admitiese a Verónica con él en el buque. Y, desplegando las velas, comenzaron a navegar en el nombre del Señor y avanzaron a través del mar. Y Tito y Vespasiano habían quedado en Judea sometiendo el país a su dominación.
34. Pasado un año, Velosiano llegó la ciudad de Roma. Y orientó su barco hacia el río que llaman el Tíber, y entró en ella. Y despachó un emisario a su señor el emperador Tiberio, para anunciarle su feliz llegada.

Conversión de Tiberio

VI 1.Y Tiberio, oyendo al emisario, fue invadido de extremada alegría, y ordenó que Velosiano se presentara ante él.
2. Y le dijo a Velosiano: ¿Cómo has venido, y qué has visto en el país de Judea, que concierna al Señor Cristo y a sus discípulos? Indícame cómo debo curarme de la lepra, y yo pondré todo mi imperio en tu poder y en el suyo.

3. Y Velosiano dijo: Mi señor y emperador, yo he encontrado en Judea a tus servidores Tito y Vespasiano, temerosos del Señor, y están curados de sus úlceras y dolencias. Y he hallado que, por orden de Tito, todos los príncipes y soberanos de la Judea habían sido crucificados. Anás y Caifás han sido lapidados. Y a Pilatos yo mismo lo he enviado a Damasco, encadenado, y prisionero bajo una buena guardia. Y me he informado de que los detestables judíos hirieron a Jesús con espadas y con palos, y que lo hicieron crucificar, a él, que vino a salvarnos. Y José de Arimatea y Nicodemo vinieron llevando aceite de olivar y mirra, con un peso de cerca de cien libras, para ungir el cuerpo de Jesús, y lo descendieron y lo sepultaron en un sepulcro nuevo. Y al tercer día resucitó de entre los muertos, y se mostró a sus discípulos en la misma envoltura carnal en que había nacido. Y cuarenta días más tarde lo vieron elevarse al cielo. Y Jesús hizo muchos milagros antes de su pasión y después de ella. Cambió el agua en vino, curó leprosos, resucitó muertos, hizo ver a los ciegos y oír a los sordos, sanó paralíticos, expulsó demonios, y devolvió el habla a los mudos. Y resucitó a Lázaro, que llevaba muerto y sepultado cuarenta días, y curó a Verónica, que sufría de doce años antes un flujo de sangre, y que tocó el borde de su vestidura. Y plugo al Señor de los cielos que el Hijo de Dios, que ha sido enviado a este mundo y ha muerto sobre la tierra, enviase a un ángel, y diése órdenes a Tito y a Vespasiano, a quienes yo he conocido aquí mismo, donde está tu trono. Y plugo a Dios Todopoderoso que ellos fuesen a Judea y a Jerusalén, y apresasen a sus altos dignatarios, y los sometiesen a juicio, como ellos habían hecho a Jesús.

4. Y Vespasiano dijo: ¿Qué haremos de los que quedan? Y Tito repuso: Ellos han crucificado a Nuestro Señor sobre un madero verde, y lo han herido con una lanza. Colguémoslos nosotros de un madero seco, e hirámoslos con una lanza. Y así lo hicieron. Pero dijo Vespasiano: ¿Qué haremos con los que quedan aún? Y respondió Tito: Ellos dividieron en cuatro partes la túnica de Nuestro Señor Jesucristo. Apresémoslos nosotros, y dividámoslos en cuatro partes: una para ti, otra para mí, otra para tus soldados y otra para mis hijos. Y lo hicieron así. Y dijo Vespasiano: ¿Qué haremos con los que quedan aún? Y Tito respondió: Los judíos vendieron a Nuestro Señor por treinta monedas de plata. Y lo hicieron de esa guisa.
5. Y prendieron a Pilatos, y me lo entregaron, y yo lo encerré en una prisión en Damasco. Y puse cuatro centuriones para guardarlo. Y envieron comisarios para buscar con gran interés el rostro del Señor, y encontraron una mujer llamada Verónica, que poseía la efigie del Señor.

6. Y el emperador Tiberio dijo a Velosiano: ¿Dónde tienes esa efigie? Y contestó Velosiano: La tengo en un lienzo de tela de oro, envuelta en un manto. Y el emperador Tiberio le dijo: Extiéndela ante mí, para que yo me ponga de hinojos, y la adore en tierra.
7. Y Velosiano desplegó su manto, que envolvía la tela de oro en que iba la imagen del Señor. Y el emperador Tiberio la vio.
8. Y adoró con ferviente corazón la imagen del Señor, y su carne curó, y fue como la de un niño pequeño. Y todos los ciegos, los leprosos, los cojos, los mudos, los sordomudos y cuantos sufrían distintas enfermedades fueron curados y librados de sus males.

9. Y el emperador Tiberio, con la cabeza baja y dobladas las rodillas, exclamó: Feliz el vientre que te ha llevado y el seno que te ha nutrido. Y se dirigió al Señor, con gemidos y lágrimas, diciendo: Dios del cielo y de la tierra, no permitas que yo peque, sino confirma mi alma y mi cuerpo, y llévame a tu reino, que yo pondré siempre toda mi confianza en tu nombre. Líbrame de todos mis males como libraste a los tres jóvenes hebreos de los suyos en un horno ardiente.

10. Y el emperador Tiberio preguntó a Velosiano: ¿Has visto hombres que hayan conocido al Cristo? Y Velosiano repuso: Los he visto. Y Tiberio dijo: ¿Has preguntado cómo se bautiza a los creyentes en Jesús?
11. Y Velosiano le dijo: Señor, tenemos aquí uno de los discípulos del Cristo. Y Tiberio ordenó que Nathan viniese a él. Y Nathan vino, y lo bautizó en el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

12. Y, cuando el emperador Tiberio se halló curado de todos sus males, subió a su trono y dijo: Bendito seas, Señor, Dios omnipotente y digno de alabanza, tú, que me has libertado de la muerte, y que me has purificado de todas mis miserias, porque yo he pecado mucho en tu presencia, y no soy digno de ver tu faz. Y así el emperador Tiberio fue instruido plenamente, y creyó con sinceridad en todos los artículos de la fe.

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